Puede ser uno de los momentos más duros a los que algunos padres tengan que enfrentarse.
A la hora de comunicar la noticia a nuestros hijos podemos sentir dudas, inseguridades, preocupación por cómo decírselo a los niños, solicitar orientación al psicólogo puede ayudarnos a gestionarlo y comunicarlo de forma más segura para prevenir dificultades.

En la mente del niño/a va a darse un proceso de adaptación a un nuevo modelo de familia. Este cambio no necesariamente produce consecuencias traumáticas en los hijos, va a depender en gran medida de cómo los padres gestionemos la situación.

No hay recetas que puedan seguirse al pie de la letra porque cada familia tiene sus propias circunstancias, no obstante algunas pautas generales pueden guiarnos para facilitar a los niños el procesamiento de la situación.

  • El momento de comunicar la noticia será uno de los más duros. Es conveniente que ambos padres estén presentesy afrontarlo desde la madurez.
  • La forma de comunicar a nuestro/a hijo/a esta decisión va a depender en gran medida de su edad y características de personalidad. Tratad de explicárselo de forma comprensible y cercana (usar modelos adecuados de situaciones conocidas para el niñopuede facilitar la comprensión, por ejemplo, si tiene amigos cuyos padres ya están separados, personajes de películas o libros donde la situación se haya gestionado adecuadamente, etc.)
  • Es fundamental que la decisión esté tomada por los padres antes de comunicársela al niño/a, explicándole que es algo que deciden papá y mamá, que no es algo que él pueda elegir.

No es aconsejable que el niño perciba que nuestra decisión puede variar en función de su respuesta.

  • Es importante ser sinceros. no es necesario contarles todos los detalles, aunque sí que respondamos con sinceridad a sus preguntas, adaptando la explicación y el vocabulario a la edad de nuestros hijos.
  • No es aconsejable explicar en detalle los motivos de la separación, podría incluso confundir al niño/a (papá y mamá ya no se quieren… mamá ha mentido a papá… papá se ha enamorado de otra persona…). En ningún caso, culpabilizar a uno de los dos progenitores de la separación, sino mantener que es una decisión tomada en conjunto, por ambos padres.
  • Debemos prestarle atención y escucharle mientras expresa su tristeza, enojo, miedos y dudas. Aunque su comportamiento nos parezca desproporcionado, es preciso guardar la calma y dejar que se exprese, es fundamental que perciba nuestra comprensión, respeto y empatía hacia sus emociones y preocupaciones.
  • Le explicaremos que nuestro vínculo con él no cambiará, siempre le querréis y os tendrá a los dos aunque ahora tendrá dos casas, la de papá y la de mamá.
  • Es muy importante que mantengamos a nuestros hijos al margen de las diferencias de opinión entre los padres.No es conveniente para el niño que escuche hablar mal de un padre o del otro, ni sacar “trapos sucios” para justificar la separación. Los niños son capaces de captar la falta de acuerdo entre los padres y perciben cuándo se les utiliza a ello/as como arma arrojadiza. Evitemos criticar al otro padre delante del niño/a, aunque tengamos razón, e incluso en las situaciones realmente duras e injustas, nuestros hijos no pueden ser paño de lágrimas. Para desahogarnos debemos buscar otros confidentes (amigos, orientadores…) y mantener a los pequeños al margen.
  • Será muy positivo para el niño/a que nos centremos en lo que sea mejor para él. Anteponed su armonía emocional como la principal prioridad, no le deis a elegir o le propongáis decisiones complicadas en las que tenga que elegir (Ej.: ¿prefieres quedarte con mamá o con papá?, ¿Qué días prefieres ver a mamá?, ¿Y a papá?). Evitaremos que nuestro/a hijo/a se enfrente a la toma de decisiones complicadas para él y que pueden acarrearle sentimientos de culpa. Será más fácil para él/ella si se lo damos ya hecho, organizado. Especialmente en la etapa inicial es más importante transmitirle seguridad que darle a elegir.
  • Tratemos de concretar y mantener aspectos organizativos básicos: para sentirse seguro el niño necesita conocer los aspectos básicos de sus rutinas: dónde, cuándo, cómo y con quién (dónde va a vivir, a dormir, dónde tendrá sus juguetes, cuándo verá a cada uno de los padres, etc.). Mantener la estabilidad en las rutinas tiene el efecto de aportarle seguridad.

 

En cualquier caso, siempre será mejor orientarnos sobre cómo proceder para prevenir dificultades que intentar solucionar las consecuencias cuando los pasos ya están dados.

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